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El eclipse total de sol del 28 de mayo de 1900

El impacto científico y logístico

El 28 de mayo de 1900, Alcázar de San Juan fue uno de los escenarios privilegiados de España para la observación del histórico eclipse solar total. Este acontecimiento científico detuvo el tiempo en la comarca de La Mancha. La franja de oscuridad absoluta, que medía escasamente 70 kilómetros de ancho, cruzó la localidad de oeste a este. Dejó a la población en una noche artificial de unos 80 segundos de duración.

La prensa de la época daba luz unos días antes de que se produjera el acontecimiento y después la mayoría de periódicos nacionales hablaban crónicas del suceso como la revista Blanco y Negro, cuando el dos de junio de mil novecientos titulaba de Madrid a Argamasilla (Cinco Casas) o un eclipse de sol visto desde La Mancha de la tierra, se producía un importante hecho natural que tenía gran trascendencia social y económica sobre todo en la estación de Cinco Casas y en la de Alcázar de San Juan, sobretodo en su fonda que preparó un menú ex profeso para el citado acontecimiento.

Alcázar de San Juan fue seleccionada estratégicamente por la Asociación Astronómica Británica debido a su fácil acceso por la red de ferrocarril de la época. Esto facilitó el traslado de pesados equipos científicos y de expediciones internacionales. Como curiosidad de aquel día, en los cuadernos del doctor Mazuecos se preserva la fotografía del cartel anunciador del menú especial servido en la fonda de la estación de tren con motivo del fenómeno astronómico.

Este día como bien decía Blanco y Negro en su crónica el rubio sol que horas después debía ser eclipsado salía perezosamente por Oriente un 28 de mayo, llenándose los andenes de la estación del Mediodía de Madrid de astrónomos[1], madrugadores e impacientes que la mayor parte no habían acabado de vestirse y llevaban una bota en la mano[2].

Salía el tren a las seis de la mañana de la estación de Atocha esa máquina que la denominaron como botijo,  ya que casi todos sus pasajeros eran observadores obreros que llevaban cristales ahumados para ver el fenómeno, aunque según el redactor de Blanco y Negro la chispa que llevaban por dentro no servía para ver nada del famoso eclipse. Tras la ola popular, media hora después llegaron a la estación de Madrid un distinguido y elegante grupo de viajeros que se subieron en el tren que le denominaron de lujo donde entre otras personalidades estaba el ministro de Hacienda del momento el Sr. Villaverde, y a las siete de la mañana salía también el tren mixto de Andalucía abarrotado de gente como todos los demás.

Revista Blanco y Negro

Otro de los trenes especiales que formaba parte del acontecimiento era el denominado rose o rosa que debía partir cuarenta minutos después que el tren de lujo, lleno de matrimonios jóvenes, pero que finalmente saldría a las diez de la mañana donde vino la Infanta Isabel, llegando a Alcázar a la una con nueve minutos y a Argamasilla (actual Cinco Casas) a las dos y cinco.

Estación de ferrocarril de Cinco Casas

El señor Süss, director de la Compañía de Madrid- Zaragoza- Alicante había sido el promotor de estos tres trenes especiales, el jefe de los ferrocarriles del Mediodía el hombre de moda del momento incluso se decía en todo Madrid ¡Süss, y al eclipse!.

El acontecimiento fue extraordinario tanto en lo científico como en lo popular, vinieron a España los más famosos astrónomos del momento y los medios estuvieron pendientes unos días antes de que ocurriera el acontecimiento, habían hecho que España entera estuviera pendiente del esperado fenómeno, por lo que se fijaron puntos de mejor observación. Entre los lugares predilectos estaban las estaciones de Alcázar de San Juan y de Cinco Casas anteriormente llamada de Argamasilla ya que se encontraban enclavadas en los puntos de mejor observación.

Los billetes de tren se pagaron a precios desorbitados, algunos pidiendo cien de las antiguas pesetas por un billete de tercera que normalmente valía cuatro de ida y vuelta. Los precios fueron de 20 pesetas ida y vuelta en tren de lujo y de 12 pesetas en primera y 8 en segunda.

Hubo billetes especiales para el cuerpo diplomático que eran blancos con un disco morado en el centro simulando el eclipse[3].

Los augurios y presagios fueron para todos los gustos, algunos traían hasta sus mascotas para ver que efecto hacía en estas el citado eclipse. Decía Mazuecos que muchos se alumbraron bien desde por la mañana para que las tinieblas de eclipse no les cogieran desprevenidos[4].

Hubo una verdadera fiebre, se dijo que las Compañías de Ferrocarril habían hecho un gran negocio.

Con la Infanta Isabel venía gran parte de las aristocracias de Madrid, generales, políticas y escritores hasta unos 750, entre ellos la Duquesa de Alba e hijos, Duquesas de San Carlos, de Montellano, de Fernán- Núñez, Santo Mauro, Nájera, etc. Generales Martínez Campos, Aznar, Luque y otros, Villaverde, Navarro, Simarro, Pérez Galdós, Cortezo, López Silva, Sinesio Delgado, Octavio Picón, etc. Era ministro de la Gobernación García Alix, que estuvieron muy pendientes de la excursión a Alcázar por la circunstancia del tren rosa. De Alcázar se unieron al tren rosa, Miguel Henríquez de Luna, representando la Alcaldía, el Conde Ramón Baíllo como ex diputado, Lorenzo Bravo y el diputado provincial Delfín Díaz- Hellín.

Se calcula que vinieron entorno a tres mil personas. En el Observatorio provisional de Cinco Casas (entonces estación de Argamasilla), estuvieron los astrónomos que se situaron en esta zona para estudiar el fenómeno y que fueron, como jefe Mr. Deslandres, con el ayudante del Observatorio de Mendán Mr. Borron y auxiliar Mr. Rambuja, manipuladores de la meridiana grande. En la otra ecuatorial, el ayudante Mr. Millanchón y Mr. Blanch. La ecuatorial cinematográfica, la cuidó el fotógrafo parisién Mr. Jolleaun, y el alumno del doctorado de Ciencias español Fernando de Aguilar.

La expectación era tal, que la propia Infanta, cuya desenvoltura y maneras expeditivas eran conocidas, al llegar el tren con el tiempo justo, empezó a meter prisa a todos para llegar pronto al Observatorio y no perder detalle. El eclipse duró en conjunto, desde las 14,23h a las 16,51h de la tarde del lunes 28 de mayo de 1900.


[1] Asociación Astronómica Británica se desplazó hasta Manzanares. Véase el trabajo de Miguel Ángel Maeso Buenasmañanas publicado el 30 de julio de 2021.

[2] Blanco y negro, 2 de junio de 1900.

[3] Blanco y negro, 2 de junio de 1900.

[4] Rafael Mazuecos Perez Pastor, Hombres, lugares y cosas de La Mancha, fasc. 1, pág.14.

El suceso quedó inmortalizado para la posteridad gracias al ilustrador español Mariano Pedrero. El artista se encontraba en la localidad y dibujó la estampa de un grupo de personas con vestidos largos, trajes oscuros y sombreros de ala contemplando el cielo junto al Cerro de los Molinos. Su obra, titulada «Observando el eclipse en Alcázar», fue publicada el 6 de junio de 1900 en la prensa ilustrada nacional, convirtiéndose hoy en una valiosa ventana histórica. También retrató Toledo y Castilla para revistas como ‘Nuevo Mundo’, ‘Blanco y Negro’ y ‘La Ilustración Española y Americana’.

Prensa ilustrada de Mariano Pedrero «Observando el eclipse en Alcázar»

Refieren los conocidos escritores Pérez Zúñiga y Carlos Miranda, presentes en Alcázar, pues el primero estuvo con el director de la revista “Blanco y Negro” a la entrada de una huerta, que al cubrir la Luna el disco del Sol se escaparon muchos gallos y que tras de muchos viajeros vinieron no poco palominos atontados y más de cuatro percebes sueltos, ennegreciendo vidrios con el humo que llevaban en su propia cabeza y por último muchas merluzas desorientadas a la caída de la tarde.

Se comentó después la escasez de agua, la poca comida y la sobra de vino, el acontecimiento social se quedó en la memoria popular y hoy lo queremos recordar con este pequeño artículo a modo de remembranzas.

La Grabación del Eclipse de 1900

La Asociación Astronómica Británica se desplazó hasta Manzanares y Argamasilla de Alba en La Mancha, también a Plasencia en Cáceres y otras ciudades españolas, a Portugal, a Argelia, etc. La expedición enviada a EE.UU. (Carolina del Norte) consiguió grabar con una cámara de cine unas espectaculares imágenes del eclipse. Curiosamente la grabación fue realizada por el británico, Nevil Maskelyne, pionero del cine y un entusiasta de la ciencia. Incluimos el vídeo totalmente.

Otros periódicos se hicieron eco de la noticia. Adjuntamos alguno más.

Diario El Globo – Fuente Biblioteca Nacional de España
El Liberal
El Heraldo de Madrid
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